Delfina Cervantes sabe perfectamente que está haciendo algo que nunca debería hacer.
Es la hermana menor de Valentina. Su confidente. La madrina de su hijo. La mujer en la que puede confiar con los ojos cerrados.
Y también es la amante de su marido.
Enzo Fernández siempre fue su mejor amigo, pero después de la separación temporal con Valentina, esa amistad cruza una línea que ninguno de los dos consigue volver a borrar.
Cuando Enzo decide regresar con Valentina, Delfina debería alejarse.
Debería elegir a su hermana.
Debería entender que hay límites que no se cruzan, incluso cuando se ama demasiado.
Pero no lo hace.
Acepta convertirse en la otra.
La que espera sus mensajes. La que lo recibe cuando nadie sabe dónde está. La que tiene que conformarse con unas horas, unos besos y una parte de un hombre que jamás podrá tener por completo.
Y lo peor es que Valentina confía en ella.
Confía en su hermana. Confía en la mujer que está al lado de su marido. Confía en Delfina sin imaginar que, mientras le cuenta sus problemas de pareja, ella conoce una parte de Enzo que Valentina jamás ha visto.
Delfina sabe que está jugando con fuego.
Sabe que puede perder a su hermana, a su familia y al hombre que ama.
Pero algunas personas no necesitan que les prometan un futuro.
A veces, unas pocas horas son suficientes para quedarse.
Porque ser la otra nunca estuvo en los planes de Delfina.
Pero dejar a Enzo tampoco.
All Rights Reserved