Límite de Revoluciones TERMINADA
Marta de la Reina conduce como si quisiera desafiar a la muerte.
Serafina Valero construye autos capaces de seguirle el ritmo.
Una es la piloto más peligrosa del campeonato internacional.
La otra, la ingeniera brillante que controla cada detalle desde boxes.
Juntas son dinamita sobre el asfalto.
Entre motores rugiendo, lluvia sobre circuitos nocturnos y miradas que duran demasiado dentro del paddock, Marta y Fina comienzan una guerra silenciosa hecha de tensión, orgullo y deseo.
Porque Marta odia que alguien pueda leerla tan fácilmente.
Y Fina odia descubrir que la única persona capaz de hacerle perder el control... lleva su nombre bordado en un traje de carreras.
A más de 300 kilómetros por hora, un error puede destruirlo todo:
el auto,
la carrera,
o el corazón equivocado.
Pero algunas colisiones son inevitables.
-¿Sabes qué es lo peor de correr contigo? -murmuró Fina contra su oído, atrapándola entre el monoplaza y su cuerpo.
Marta soltó una risa corta, peligrosa.
-¿Qué pierdes la paciencia?
-Que pierdo el control.
Las caderas de ambas chocaron como un impacto sin frenos sobre pista mojada.
Calor. Adrenalina. Respiraciones quebradas.
Las manos de Marta descendieron por la cintura de Fina con la misma desesperación con la que tomaba una curva a 300 kilómetros por hora: demasiado rápido para detenerse.
-Esto es una pésima idea -susurró Marta, sin apartarse ni un centímetro.
Fina sonrió apenas, rozando su boca.
-Entonces acelera.