El lazo que nos unió
En medio de una vibrante metrópolis, Valeria ha construido una vida regida por el estudio, la rutina y la prudencia. Marcada por las cicatrices de una noche traumática que destruyó su confianza en los demás, esta joven historiadora ha aprendido a mantenerse al margen de cualquier contacto emocional o físico.
Para Valeria, el control sobre su propio espacio es la única garantía de seguridad. Sin embargo, su destino cambia drásticamente cuando descubre una reliquia mística que desencadena una fuerza ancestral. Al romper el sello de un artefacto olvidado, invoca inadvertidamente a Érebo: el legendario dios del placer, apresado durante tres milenios por una cruel condena impuesta por la diosa de la aurora. Para sobrevivir a la abrumadora energía de la invocación, la magia del lazo ancestral surge del abismo y encadena el destino de la deidad directamente a la muñeca de Valeria. Atados por una cadena invisible de luz y runas doradas, el dios y la erudita se ven obligados a convivir en el apartamento de Valeria mientras buscan desesperadamente la manera de romper la maldición.
Para Érebo, acostumbrado a milenios de adoración, servidumbre y deseos efímeros, encontrarse atado a una mujer que no busca poseerlo ni venerarlo representa el mayor reto de su existencia.
Para Valeria, la presencia de un ser tan poderoso y magnético desafía cada una de las barreras que erigió para protegerse. A medida que descifran manuscritos antiguos y enfrentan reliquias perdidas, ambos descubren que la verdadera clave para disolver el lazo no requiere sacrificios de sangre ni juramentos de magia oscura: exige resolver el enigma del desinterés mortal.
La maldición solo cederá cuando el dios aprenda a dar sin exigir nada a cambio, y cuando el corazón herido de Valeria encuentre el valor para confiar, sanar sus traumas y amar en absoluta libertad.