Mika Gonzales siempre ha sabido lo que significa llevar un apellido conocido.
Ser la hermana menor de Armando Gonzales implica vivir rodeada de futbolistas, concentraciones, cámaras y personas que creen saberlo todo sobre su familia. Pero Mika nunca quiso formar parte de ese mundo. Tiene sus propios planes, sus propios sueños y, sobre todo, una vida que no tiene nada que ver con el fútbol.
Hasta que empieza a pasar demasiado tiempo cerca de Chivas.
Y entonces está Brian Gutiérrez.
Al principio no hay nada especial entre ellos.
Solo bromas, discusiones absurdas, miradas que duran un segundo de más y una extraña facilidad para terminar siempre cerca del otro. Brian sabe perfectamente que Mika es la hermana de su compañero, y Mika sabe perfectamente que acercarse demasiado al mejor amigo de su hermano probablemente sea una pésima idea.
Así que ninguno hace nada.
O eso intentan convencerse.
Pero cuando Mika comienza a recibir mensajes anónimos y alguien parece conocer cada uno de sus movimientos, las cosas dejan de ser un simple juego.
Brian se convierte en la persona que más insiste en protegerla.
Armando empieza a sospechar que entre ellos hay algo más.
Y Mika comienza a preguntarse si aquello que siente por Brian realmente puede seguir llamándose amistad.
Porque algunas historias de amor no comienzan con un flechazo.
Comienzan con una mirada.
Con una conversación que ninguno recuerda cómo empezó.
Con un "quédate" que se dice demasiado tarde.
Y con sentimientos que aparecen lentamente, casi sin que nadie los note...
hasta que ya es imposible ignorarlos.
Pero el fútbol también tiene sus propias reglas.
Y cuando los secretos, los rumores, los celos y las decisiones del mundo profesional comiencen a interferir, Mika descubrirá que enamorarse de alguien puede ser mucho más complicado que elegir de qué lado de la cancha estar.
Porque, a veces, la persona que más quieres también puede ser la que más puede hacerte daño.
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