Si le preguntas a Lancelot si viajar en el tiempo es posible, te diría que es una completa locura.
Sin embargo, nadie imaginó que el oscuro plan de una misteriosa mujer cambiaría todo. Tras ser consumidos por aquellas llamas negras, Nasiens, Lancelot, Mirtus, Sixtus y el resto de sus compañeros no terminaron muertos: fueron arrojados directamente al pasado. Ahora, atrapados en una época que no es la suya, deberán apoyar a unos jóvenes Siete Pecados Capitales para proteger el reino y descubrir que su sola presencia cambiará el futuro para siempre.
-¿Acaso los niños caen del cielo o qué? -preguntó Meliodas asustado, rascándose la cabeza al ver caer a los chicos de la nada.
-¡Vaya, vaya! Quién diría que King no perdería el tiempo con Diane -se burló Ban con su típica sonrisa confiada.
-Mi madre es Elaine -lo corrigió Lancelot con voz firme, mirándolo de frente.
¡L deo logré!, pensó Ban, con el corazón acelerado ante la revelación.
-Espera... ¿mi hermana volvió a la vida? -se preguntó King en shock, conteniendo el aliento.
-¿Siete? ¡¿Dijiste siete hijos?! -exclamó Diane sonrojada, tapándose la cara de la impresión.
Un silencio pesado cayó sobre el lugar cuando la misteriosa mujer hada se posicionó detrás de Arthur. El joven rey la observó por un segundo antes de mirar a los demás con total seriedad.
-Ella es mi esposa -dijo Arthur con voz fría y grave.
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