Sabina siempre había creído que las novelas de transmigración eran una fantasía entretenida.
Hasta que murió.
Una noche, después de arriesgar su vida para salvar a un niño de un incendio, despertó en un mundo que conocía demasiado bien.
Un mundo donde existen dioses, magia y antiguos imperios.
Un mundo que había conocido a través de las páginas de La Santa y la Rosa Imperial.
Y, para su desgracia, no había despertado como la heroína.
Había despertado como Rosalie Arcelia de Montclair. La mujer destinada a convertirse en la villana más odiada del Imperio.
Sabina conoce su final, morirá ejecutada por traición.
Por eso su plan es sencillo: No enamorarse. No meterse en política. No repetir la historia. Y, sobre todo, sobrevivir.
Pero hay un problema. Cuanto más intenta alejarse de la historia original, más descubre que aquella novela estaba llena de cosas que nunca tuvieron sentido.
¿Por qué Cassian Veyr, el supuesto traidor del Imperio, murió advirtiendo que no confiaran en aquellos que hablaban en nombre de la Luz?
¿Por qué Rosalie se enfrentó a la Iglesia incluso cuando sabía que destruiría su propia reputación?
¿Por qué la Santa, la heroína de la historia, parece estar atrapada en una guerra que ni siquiera comprende?
Y, sobre todo...
¿por qué el destino parece empeñado en repetir exactamente los mismos acontecimientos?
Sabina todavía no lo sabe, pero ella no es la primera persona en intentar cambiar esa historia.
Rosalie ya lo intentó. Y fracasó.
Todos los derechos reservados