Alex Ross tiene 18 años, síndrome de Asperger y una única obsesión: ser escritora. Para conseguirlo, ha trabajado el doble que los demás y ha conseguido una plaza en la universidad más prestigiosa del país, donde el dinero no compra el talento y solo los que realmente lo desean permanecen, su plan es claro: estudiar, escribir y mantener su burbuja intacta, nada de distracciones, nada de contacto físico innecesario y, sobre todo, nada de personas que invadan su espacio sin permiso.
Adam McGuire tiene 20 años, dinero de sobra y un talento que nunca quiso usar, su madre lo inscribió en la misma universidad, y aunque él hizo todo lo posible para ser rechazado, ella compró su plaza con una donación generosa, ahora está atrapado en un lugar que detesta, rodeado de estudiantes que lo señalan como "el que pagó por estar aquí" y lo peor: tienen razón.
Cuando Adam conoce a Alex, cree que será su entretenimiento del semestre: una chica ingenua, distraída y fácil de manipular, pero Alex no solo no se deja engatusar, sino que lo ignora con una honestidad que desarma, ella no tolera que le hablen por compromiso, detesta el contacto físico y deja clarísimo que sus principios, sus deberes y su carrera están muy por encima de cualquier capricho de millonario.
Adam quería distraerla, pero termina distraído él, porque conquistarla no implica hacerla caer, sino aprender a no ser un estorbo en su vida y Alex, aunque no lo busca, descubrirá que a veces el peor error es el que más te enseña.
Todos los derechos reservados