La Sombra del Savannah
En un mundo que se jacta de ser predecible, existe una anomalía estadística: el 0.001%. Una cifra insignificante para la ciencia, pero un peso monumental para quienes la integran. Yuri pertenece a ese linaje oculto, a los hombres-gato, seres que caminan entre dos naturalezas sin pertenecer plenamente a ninguna.
Yuri se transforma en un Savannah, un espectro de pelaje negro azabache, elegante y letal, cuya sola presencia evoca una nobleza salvaje. Durante años, ese secreto fue su santuario, una barrera infranqueable entre él y el resto de la humanidad.
Hasta que llegaron las vacaciones y, con ellas, el encuentro que desequilibraría su mundo.
Kuroo, acostumbrado a controlar cada narrativa, se encontró por primera vez sin palabras. Al principio, el rechazo fue su escudo. El pragmatismo del Jefe de RRPP no permitía anomalías, y mucho menos una atracción tan irracional por un joven que parecía guardar el peso de una especie entera en su mirada.
Pero el instinto de Kuroo era, irónicamente, demasiado similar al de un felino. La curiosidad comenzó a ganarle al juicio. Cada vez que intentaba apartar a Yuri, se encontraba más sumergido en el aura de ese Savannah oscuro que no solo buscaba su atención, sino que parecía reclamar su alma. El juego había comenzado, y en esta cancha, las reglas de los humanos ya no tenían valor.