Después de pasar toda la preparatoria en Saint Alderidge, Lukas Hartmann creía saber exactamente qué esperar de su primer año en la universidad: una nueva facultad, la misma institución, su mejor amigo y, por desgracia, el mismo rival de siempre.
Entonces los primos de Maximilian Falkenberg llegaron a Alemania.
Ian Álvarez Falkenberg tenía diecisiete años, venía de México y, para Saint Alderidge, era simplemente otro Alfa extranjero.
Para Lukas, al principio, también.
Hasta que los encuentros casuales dejaron de parecer casuales y aquel chico que solo estaba de paso comenzó a convertirse en alguien a quien esperaba encontrar al otro lado del puente.
Lo que Lukas todavía no sabía era que Saint Alderidge se había equivocado desde el momento en que colocó una A junto al nombre de Ian.
Y ese no sería el único error que saldría a la luz aquel año.
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