Carlos Acevedo acaba de cumplir uno de sus sueños: formar parte de la Selección. Lo último que esperaba era que su primer día fuera tan caótico... aunque eso apenas era el comienzo. Lo que empieza como una simple convivencia entre compañeros de equipo termina convirtiéndose en algo que ninguno de los dos tenía planeado: hacerse cargo de dos pequeños que aparecen en sus vidas de la manera más inesperada. Entre entrenamientos, concentraciones, partidos, chismes y situaciones completamente fuera de control, Acevedo y Guillermo Ochoa tendrán que aprender a lidiar con algo para lo que definitivamente no existe ningún entrenamiento. Porque ser portero es detener balones. Ser papá... aparentemente es otra historia. ⚽🧤
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