Los que viven y nacen en invierno, salen de su isla, con el propósito de salir y no volver, porque una vez que vuelven es por el rechazo de sus destinados. El nacer en la isla invernal, tiene la maldición de tener un predestinado; con esto, son mandados a las grandes ciudades, localizadas en las tres estaciones restantes. Las tres estaciones restantes se dividen en diferentes islas, pero están conectadas, y pueden vivir en armonía, a diferencia de la de invierno, que también está conectada, pero es la más alejada, y la NUNCA visitada. Cuando tienen que volver, ahí realiza un ritual bajo la luna, renunciando al amor. Cuando renuncian a su mitad del hilo rojo, los planetas se alinean y sucede algo; se les dan dos opciones, entre ellas son:
-No recordar nada de esa persona en esa vida.
-Renunciar en esa y sus próximas vidas a su destinado. Implorando no reencarnar como Omega ni como Alfa.
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