El silbato pitó el final del partido, coronando a España como el nuevo campeón del mundo. Entre peleas, lágrimas, frustraciones y mucho dolor, los argentinos finalmente bajaron la guardia.
Pero... ¿qué dirías si te contara que no fueron los únicos?
Tres galletas. Un desconocido. Y una noche que estaba a punto de cambiarlo todo.
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Ambos tuvieron culpa, uno más que otro, pero Leandro es Alfa y Gavi es Omega, todo recae en el argentino... Pero claro, Infantino le dio una ayudita.
No copias ni adaptaciones.