Rutinas en ciclo sin fin, vidas monótonas, ninguno de ellos era realmente feliz con lo que tenía. Solo se sentían cómodos y más allá de eso, acostumbrados, pero lejos de su zona de confort había un puesto soñado por decenas de estudiantes. Sin embargo, de esos tantos alumnos, solo ocho estarían realmente dispuestos a hacer lo que fuera necesario e incluso lo imposible, guiados por sus intereses personales, para llegar a ser parte del tan aclamado consejo estudiantil.
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