¿Nunca han sentido la necesidad de romper las reglas? Bueno, Allisson Achemberg vivía constantemente rompiéndolas. Como princesa heredera, todos esperaban la obediencia y la elegancia de Allisson, aunque ella era todo lo contrario. Se supone que las princesas tienen que ser delicadas y frágiles, pues ese anticuado concepto no iba con Allisson, ella aprendió a usar el arco y las dagas, y entrenaba con ellas todos los días.
Su padre jamás la dejó salir del palacio, por lo que no le importaba mucho la opinión de los demás. Pero aún así, la princesa quería salir, explorar el mundo fuera de las millones de paredes que conformaban su castillo. Un día, una anciana apareció de la nada, y le dió indicaciones específicas «Ve a la costa este del palacio». Allisson, sin poder controlar su curiosidad, escapó de su habitación en medio de la noche, sabiendo que le tenían prohibido la salida del palacio.
Al llegar al lugar indicado por la extraña señora, conoció a Alexandre Farion, un pirata que no tenía contemplaciones con nadie. Nadie le decía Alexandre, no, todos le decían "El roba corazones", pues había enamorado a cada una de las chicas de todo el continente sin siquiera intentarlo.
Pero Alexandre tenía una meta clara: robar el colgante de la princesa para abrir las puertas de la isla más misteriosa del continente; la Isla de Sael, pues allí habitaba el mayor tesoro de los piratas. Con lo que Alexandre no contaba, era que terminaría rompiendo una de sus promesas más personales: No enamorarse.
Al final del día, solo me queda el remordimiento y el dolor de su partida.
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