Felix lo tiene todo.
Una carrera que ama, una familia que eligió y seis personas que considera sus hermanos. Después de años de trabajo, su vida parece finalmente estar en calma. Pero cada año, cuando llega su semana de hiatus, algo cambia.
El 25 de agosto, Felix comienza a sentirse diferente.
El insomnio regresa. Las noches se vuelven demasiado largas y su propia casa comienza a parecerle extrañamente desconocida. Una fotografía de tres niños que no recuerda. Una pared que parece esconder algo. Una serie de pinturas que no recuerda haber hecho. Y un calendario con tres fechas marcadas en rojo:
25. 26. 28.
Sus compañeros deciden visitarlo para levantarle el ánimo, sin imaginar que aquella visita será el comienzo de algo mucho más grande.
Mientras descubren pequeños detalles que Felix parece no recordar, Bang Chan empieza a comprender que aquello no es simplemente cansancio. Hay personas, lugares y acontecimientos de la infancia de Felix que han desaparecido de su memoria, pero que alguien más todavía recuerda.
Y cuanto más se acercan a las respuestas, más evidente se vuelve una verdad inquietante:
Felix no olvidó su pasado por completo.
Hay recuerdos que siguen escondidos en su casa, en sus pinturas, en una caja que perteneció a su madre y, sobre todo, detrás de una pared que él mismo decidió ocultar.
Porque algunas cosas pueden desaparecer de la memoria.
Pero eso no significa que hayan dejado de existir.
Y mientras se acerca el 28 de agosto, Felix tendrá que enfrentarse a una parte de su vida que quizá nunca estuvo realmente preparada para olvidar.
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