Story cover for La huida by JanetRoblesZapardiel
La huida
  • WpView
    Reads 29
  • WpVote
    Votes 4
  • WpPart
    Parts 1
  • WpView
    Reads 29
  • WpVote
    Votes 4
  • WpPart
    Parts 1
Ongoing, First published Jun 07, 2015
La primera vez que mi marido me pego yo tenia veinte años. Una frase, y ya estoy perdida. Una frase, y oigo su voz en mi cabeza, esta voz cariñosa que me ponia la piel de gallina cuando era mas joven, vocales arrastradas y consonantes fricativas extremecedoras convertian mi carne el algo caliente y pleterito de vida. Siempre hablaba como en un suspiro, como trasmitiendo en las extrañas, en la cabeza, el en corazon. << joder juan
-- Decia uno de los chicos -- tendrias que haberte dedicado a locutor de radio. Podrias haber puesto voz de los anuncios>> la voz de brian era como un genio, surgido como humo purpura de la lampara, o como un perfume, cuando quitas el tapon de flasco. Recuerdo que asisti a un juicio, cuando brian fue testigo en un caso. Ocurrio hace diez años, antes de que iker naciera. Antes de que me rompiera la clavicula y la nariz, que no se me ha curado del todo porq yo misma la devolvi a su sitio, mirandome en el espejo del baño en plena noche...
All Rights Reserved
Table of contents
Sign up to add La huida to your library and receive updates
or
Content Guidelines
You may also like
You may also like
Slide 1 of 7
Al borde del peligro cover
Oneshot Cortos levihan cover
izuku namikaze el relampago amarillo de japon -pausada Temporalmente cover
No Mires Atrás °|Lemon|° ←Len×Rin→ cover
Llegaste... y todo fue perfecto (One-shot) cover
𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬 I 𝐂𝐢𝐧𝐜𝐨 & 𝐀𝐢𝐝𝐚𝐧 cover
Gaïïa Los Sueños de Un Dragón Blanco cover

Al borde del peligro

13 parts Complete

Prólogo Bip, bip, bip... Ese extraño sonido hacia que me palpitara de dolor la cabeza, si había una palabra que me describiera en esos momentos la indicada seria adolorida, oh espera había otra, desorientada. Abrí lentamente mis ojos, la claridad de la habitación me inundo inmediatamente, una punzada de dolor justo a mi cabeza. Lo intente nuevamente parpadeando repetidas veces, y poco a poco me fui acostumbrando a la luz. A mi derecha se encontraba la maquina que emitía los pitidos, mi brazo izquierdo tenía varias agujas y mi brazo derecho estaba enyesado. Lo extraño era que solo me dolía la cabeza. No recordaba que había pasado conmigo, y porque me encontraba en el hospital. Mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta quejándose con un chillido mientras era abierta. Por esta entro un hombre alto, mayorcito de algunos cincuenta y tantos años, con el cabello blanquecino hasta la raíz. -Buenos días señorita Wilson -saludo cortésmente y se acerco a mi camilla-. Soy Sebastián, seré su neurólogo mientras este en el hospital. -¿Neurólogo? -dije. Mi voz salió ronca y pesada. Necesitaba un poco de agua, hasta ese momento no me había dado cuenta lo sedienta que estaba. Sebastián leyó mis pensamientos y me sirvió un poco de agua de la jarra que estaba en mi cómoda del lado derecho de la cama.