Aventuras de fin

Aventuras de fin

  • WpView
    Reads 6
  • WpVote
    Votes 1
  • WpPart
    Parts 1
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Tue, Jun 9, 2015
Caminamos a lo largo de la senda, entre los Árboles, hacia donde termina la huerta, de puntillas para no hacer ruido y agachando de vez en cuando la cabeza, para que las ramas no nos arañaran. Al pasar por delante de la cocina, tropecé con una rama, alertando a Jim, el negro de la señora Watson, que estaba allí sentado, apoyando en la puerta de la cocina. Se levanto, estiro el cuello y dijo: - ¿quién está hay? Se quedo un rato escuchando; después, comenzó a andar hacia nosotros, parándose justamente al llegar donde estábamos, tan cerca que casi podíamos haberle tocado con la mano. Pasaron unos minutos, que nos pararon horas, durante los cuales no hubo ni un solo ruido. De repente, sentí un gran picor en el tobillo, pero no quise rascarme por temor a ser descubierto; luego me empezó a picar la oreja, y poco tiempo después, la espalda. Continuará..
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Lobo, lobito ¿estás ahí?
  • Alma Gemela |𝐉𝐮𝐧𝐠𝐤𝐨𝐨𝐤 ✔
  • Cuando El Destino Nos Encontró
  • Hunting Under The Metallic Moon (James HetfieldxTu)
  • ZET (The Walking Dead Fanfic)
  • Él  Alpha Supremo
  • Open Up To  Me (Traducción)
  • Desde que te fuiste.
  • The Parallels "Perdido entre mundos paralelos"
  • Hechizo de luna y mar

Es curioso cómo funciona la mente de los adultos cuando encomiendan mandados a un niño, pensando que con simples advertencias y esclarecidas indicaciones sería suficiente para mantenerlos a salvo de los peligros que acechaban en el mundo. Si lo pensamos ahora, es bastante obvio que nada de lo que dijo la madre a Caperucita podría evitar lo que sucedió en el cuento. Fue un accidente, dijeron. Había una madriguera cerca, así que defendieron su hogar, informó el alguacil. No podrían saberlo, a veces pasa, consolaron en voz baja. Si ellos se sienten amenazados, defienden su hogar, es su instinto, le aclararon a Minho mientras llenaba una forma con sus datos. Él sabía lo que vio y sabía, a ciencia cierta, que los animales que asesinaron a su hermano y sus amigos no eran normales. Un lobo no era capaz de caminar sobre sus patas traseras.

More details
WpActionLinkContent Guidelines