Lo peor de la muerte no es dejar de vivir, es darse cuenta de todo lo que te perdiste. Se dice que al fallecer, uno asciende y acepta las consecuencias de sus actos. Te vas al infierno o al cielo. Incluso algunos deciden reencarnar. Pero a la mierda todo eso, al menos para mí. Morí a los diecisiete, antes de tiempo y para colmo nadie tenía lugar para mí. Es decir, en el infierno siempre hay lugar; al menos eso me aclaró el arcángel Chamuel cuando me vino a buscar. Pero ganarse el cielo, eso estaba bastante más jodido. Estaban en guerra, perdiendo gran parte de su ejército y no podían ahora tratar con un humano al que ni siquiera le había llegado la hora. "Cuídala" me dijo; "cuídala y te ganarás el cielo". Y así fue como me convertí en la niñera de Brooke Alden, una chica con la estabilidad emocional de una bomba atómica muy mal hecha. ¿Podré salvarla de sí misma...? Mierda.
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