Tirarse a la cama, mirar al techo, reflexionar, pensar en todo lo que te gustaría que pasase, después de un rato darse cuenta de que sigues en el mundo real.
Cuando se vive en un mundo en donde todo puede ser posible, creamos a una versión perfecta de la persona que creemos que nos cambiará la vida, pero nunca imaginamos las consecuencias que traerá cuando despertemos de aquel sueño que nos recuerda a un: Amor literario.