Un verano en la playa, ayudarle a su padre en el comedor del lugar y hasta darse un buen bronceado, eran los planes de Kate Johnson, dejar al lado los hastiosos exámenes de la universidad, intensas horas de estudio y evitar a su ex novio que la atosigaba, eran las razones para que ella viajara de nuevo a san francisco. Todo estaba bien para ella, Alfred debería tener otra novia, una que pudiera aguantar sus pedos y sus besos llenos de babas, que se admirara de su gran barriga y su cara llena de grasa por el taller de autos; así que tenerlo que rechazar una centésima vez, creía que ya no era tanto problema.
Solo que ella no vio una cosa, primero, que su verano no iba a ser como ella lo tenía pensado, una invasión de seres extraños que no deberían estar aquí, un chico, que al parecer no es de este mundo, demasiado sarcástico, egocéntrico y muy sexy para el bien de Kate, ¿y sus poderes? Ella sabía que eso era lo menos importante. Tyler Fox era más de lo que ella podía soportar, su irritable personalidad y comentarios divertidos, pero ¿Qué mas hacer? Cuando todo depende de unos extraños anillos para cerrar el portal, que al parecer, un desconocido a abierto.
Su verano no fue tan normal, y menos cuando vea que su ex novio no es el mismo de antes ¿Dónde quedaron las camisas llenas de aceite de auto y los dientes torcidos? Las cosas para Kate van a estar más complicadas de lo que ella creía.
Entre dos mundos, ellos casualmente se encontraron. Pero la pregunta es… ¿podrán estar juntos?
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[LIBRO 1] Mar Walker y Bryce Connelly siempre fueron más que mejores amigos, aunque jamás se atrevieron a cruzar esa línea invisible. Pero cuando Bryce se acerca a otra chica -una que arrastra el mismo apellido que una sombra del pasado que destruyó a la familia de Mar- todo se rompe.
Siente que él eligió el lado equivocado. Consumida por el dolor y la traición, Mar decide alejarse. Odiarlo. Olvidarlo. Pero el destino tiene otros planes.
Cuando una lesión amenaza con dejar a Bryce fuera del hielo para siempre, la única forma de mantenerse en el equipo es mejorar su técnica con la ayuda de alguien que conoce el hielo mejor que nadie: Mar.
Forzados a convivir, lo que comenzó como una tregua tensa empieza a derretirse entre caídas, entrenamientos intensos y una cercanía que nunca terminó del todo. Y mientras las barreras que construyeron se rompen, ambos tendrán que enfrentarse a lo que sienten, a lo que temen, y a lo que están dispuestos a arriesgar por una segunda oportunidad.
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