Un verano en la playa, ayudarle a su padre en el comedor del lugar y hasta darse un buen bronceado, eran los planes de Kate Johnson, dejar al lado los hastiosos exámenes de la universidad, intensas horas de estudio y evitar a su ex novio que la atosigaba, eran las razones para que ella viajara de nuevo a san francisco. Todo estaba bien para ella, Alfred debería tener otra novia, una que pudiera aguantar sus pedos y sus besos llenos de babas, que se admirara de su gran barriga y su cara llena de grasa por el taller de autos; así que tenerlo que rechazar una centésima vez, creía que ya no era tanto problema.
Solo que ella no vio una cosa, primero, que su verano no iba a ser como ella lo tenía pensado, una invasión de seres extraños que no deberían estar aquí, un chico, que al parecer no es de este mundo, demasiado sarcástico, egocéntrico y muy sexy para el bien de Kate, ¿y sus poderes? Ella sabía que eso era lo menos importante. Tyler Fox era más de lo que ella podía soportar, su irritable personalidad y comentarios divertidos, pero ¿Qué mas hacer? Cuando todo depende de unos extraños anillos para cerrar el portal, que al parecer, un desconocido a abierto.
Su verano no fue tan normal, y menos cuando vea que su ex novio no es el mismo de antes ¿Dónde quedaron las camisas llenas de aceite de auto y los dientes torcidos? Las cosas para Kate van a estar más complicadas de lo que ella creía.
Entre dos mundos, ellos casualmente se encontraron. Pero la pregunta es… ¿podrán estar juntos?
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Prologo.
Nuestra historia fue muy bonita. ...Pero solo mientras duró.
Tras más de seis meses de intensa relación me vi forzada a dejar a Niall. El trabajo de mis padres los obligaba a mudarse a Los Ángeles, a la otra punta del mundo. Siempre el trabajo… Y yo, al tener tan solo dieciséis años en aquella época, no tenía otra opción que marcharme con ellos.
Niall y yo prometimos mantener el contacto, dijimos que siempre nos íbamos a querer. Lo prometimos. Pero no se podía luchar contra la clarividencia; estaba claro que tarde o temprano dejaríamos de llamarnos, de enviarnos cartas y… De querernos.
A los dieciocho años me adentré en el mundo del estilismo y del maquillaje. Volví a Inglaterra, al lugar donde había nacido para desatarme como una nueva chica, cambiada, madura y con sus metas y propósitos. Tendría que inscribirme en una escuela de pequeños grandes futuros donde se enseñaba todo lo necesario para asegurarte de que tendrías un gran futuro.
Lo último que se me pasó por la cabeza fue que volvería a ver a Niall y eso alteró todos mis planes, porque yo no había vuelto sola…