Dicen que la adrenalina es un arte peligroso: se dibuja con velocidad, se colorea con heridas y se firma con la muerte. He visto demasiados lienzos inacabados en la carretera, demasiadas historias borradas de golpe. La adrenalina nunca regala belleza sin antes exigir un precio. Yo lo pagué todo. Con la infancia que me arrebataron, con los silencios que aprendí a fingir, con cada cicatriz que llevo bajo la piel. Fui hija del miedo y hermana del ruido. Aprendí a correr antes que a sanar. A veces pienso que vivir no es otra cosa que seguir acelerando cuando todo arde. Hay quienes buscan el paraíso. Yo solo quería dejar de sentir. No todos los accidentes se estrellan contra el asfalto. Algunos ocurren dentro de uno mismo, y te dejan tan rota que ni la velocidad puede rescatarte. Historia original. Prohibido el plagio o adaptación. Alister K, 2021 ©
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