
Todas las tardes, Ramón se preparaba para ver su serie favorita. Pero en esta ocasión, el clima malograba la señal y al cabo de un rato, se fue la luz. En medio de la oscuridad, arrojó todo lo que estuvo a su paso, hasta que vio por la ventana un destello, a pesar de que no había energía eléctrica, la vecina tenían encendido un televisor, posiblemente ayudada de un generador. Por su parte, él ni siquiera tenía una lámpara o cerillos para iluminarse. Así que se acomodó para ver el televisor de los vecinos aunque fuera de lejos. Apenas había tomado asiento, y su aparato se encendió también , aunque no las luces. La imagen se mostraba en blanco y negro, y un tipo de sonrisa exagerada le invitaba a acercarse haciendo ademanes. Con extrañeza, el sujeto volteaba hacia todos lados, como si hubiera alguien más en su casa a quien pudiera estar llamando. Luego de comprobar que estaba solo, se acercó. El hombre de la televisión no hablaba, solo gesticulaba y hacia señas. Al mismo tiempo le enseñaAll Rights Reserved
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