
En el mundo de las sombras, donde todos los colores están determinados en la escala de grises, la mismísima Señora de Las Sombras, Keirha, halló en lo más profundo de sus termas a un bebé recién nacido, cuyos ojos eran capaces de dejar ciego a cualquier habitante de aquel sinuoso lugar. Tenían un color especial, jamás visto en las profundidades del mundo de Las Sombras. Azul. Keirha, sumada en la inocencia de la mirada de aquella niña recién nacida, no pudo hacer más que llevársela consigo y esconderla en sus aposentos, en donde nadie la descubriera. Allí la crió y la llamó Azul. Pero ese hermoso secreto no podía permanecer oculto por mucho tiempo.All Rights Reserved
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