No sientes nada.
Estás en tu techo, tomando tequila, pero ahora sera diferente: Prozac y paroxetina.
Ya con todo dentro de tu organismo, rompes el vaso con el que tomabas, tomas un pedazo y lo encajas en tu costilla, lo sacas rápidamente y unos cortes profundos en las piernas te hacen caer.
Empiezas a ver borroso, pero sigues sin sentir nada, de hecho parece ser que lo estás disfrutando.
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