Recinto del futuro

Recinto del futuro

  • WpView
    Reads 194
  • WpVote
    Votes 20
  • WpPart
    Parts 4
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Wed, Jul 15, 2015
Los pitidos entraban y salían de mi mente dejando un eco insoportable. El olor a detergente inundaba mis fosas nasales, mientras unas manos enguantadas me intentaban levantar. Mis ojos luchaban contra la luz blanca, era imposible ver algo. Estaba realmente asustado. No sabia que pasaba, ni dónde estaba. Sentí como una aguja atravesaba la piel de mi brazo. Entonces los pitidos cesaron, y el mundo volvió a cerrarse.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Alas y sangre (Editando)
  • Reset
  • La hija de un asesino
  • Reencarne en el mundo de Ranma 1/2

Estaba mirándome fijamente, pendiente de mis movimientos. Parecía que estaba anclada al piso y a pesar de que mi cerebro me gritaba y sonaba las alarmas de que estaba en peligro, ganó la parte ilógica, la que detestaba las leyes convirtiéndolas en simples palabras vanas y sin significado. Para mí, nada tenía sentido, así que sería hipócrita pensar en ser racional ahora cuando jamás lo había sido. Me acerqué lentamente, las hojas secas crujían bajo mis botas llenas de lodo. El sabía que yo estaba aquí, sabía que jamás me alejaría, que no podía apartarme de su lado por más peligroso que fuera. Mi curiosidad había ganado ante todo y escuche sus pensamientos. Sentí lo que él sentía. Miedo. Estábamos bajo cero y el no tenía camisa, sus pantalones estaban desgarrados y estaba descalzo. Puse mi mano en su hombro fuerte y se me pusieron los vellos de punta. Su piel siempre había sido fría pero ahora parecía más profundo que eso. No se movió, se quedo de rodillas en el suelo mirando a la nada, teniendo miedo de mi. ¿Cómo pude haber sido tan tonta y pensar que el podía lastimarme? Él siempre estaba ahí, pero no para hacerme daño, si no para salvarme, de mi misma. Me arrodillé delante de él y puse ambas manos sobre sus frías mejillas intentando calentarlo. Pero no sólo su piel, si no su corazón, su alma, si es que poseía una. Y lo bese.

More details
WpActionLinkContent Guidelines