Cambiar, eso era lo malditamente primordial. Observo a su madre quien aún sacaba los recuerdos restantes de las cajas de la mudanza, se quedaba nostálgica viendo el álbum de fotografías en el que salían ambas junto a su padre. Maldito bastardo. Todo tenía que cambiar, sino, él las encontraría y sería el fin de ambas. Esperaba con muchas ansias encontrar una nueva vida en aquel pueblo caluroso como el infierno mismo, y quien sabe, tal vez encontraría el amor de su vida que siempre estuvo esperando desde pequeña. Algo bueno tendría que salir de esa maldita historia de terror, ¿no?
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