Si alargaras el cuello, asomaras a tu carácter, te preguntaras si podrías inventar otro color, escalaras sobre lo poco concretas que son tus ideas, y quemaras el camino a tus espaldas.
Bienvenido a la abstracción.
¿Te has preguntado de que te enamoras realmente? Te lo diré: te enamoras de la idea de...
¿te has preguntado que es un personaje? Te lo diré: una idea.
¿Te has preguntado si una idea puede amarte?