Pascual López: autobiografía de un estudiante de medicina (1879)
13 parts Complete «-Aquí estoy yo -dije al entrar-, aquí estoy yo, venga esa madeja, que la tendré de rodillas y todo para que devane a gusto la señora princesa Micomicona.
-No me hace falta. Muchas gracias -contestó Pastora sin alzar los ojos.
-¡Uy qué vientos de cortesía soplan! Malo, malo.
Senteme en mi sitio de costumbre, y Pastora siguió con su labor, sin volver siquiera el rostro para mirarme.
-¿No me dices nada, mujer?
-¿Y qué quieres que te diga? Habla tú.
Levanteme, y con rápido movimiento sujeté entre las mías sus manos, al mismo tiempo que de un disimulado puntapié hice volcar el argadillo.
-¿Qué confianzas son estas? ¿A ver? -dijo ella tratando de desasirse.
-Hoy no se devana.
-Pues. Vendrás tú a hacerme mis obligaciones.
-Tengamos la Fiesta en paz, Pastorcita. Yo he acudido aquí para hablar contigo, para mirarte, y no para que me pongas hocico. Levanta esos ojos de sol y te dejaré devanar.»