Vamos, salir por el centro de la ciudad con tu madre ha de ser una de las peores torturas griegas que se ha inventado en la historia. ¿Cómo puede ser tan cansadora?, ¿cómo puede sinceramente hablar tanto? Y tan mal... Por favor, soy su hija, no soy nada malo, su propia sangre. Oigan, denme créditos por eso, empiezo a pensar que soy adoptada; veamos, ella es rubia, alta, tiene ojos verdes y me tiene a mí, morocha, bajita y con unos ojos increíblemente cafés. Sip, debo serlo.
Desearía poder simplemente "desconectarme", podría simplemente escuchar "blablabla" como en los dibujos animados, pero por desgracia no nací con ese muy asombroso don.
-Vamos, tienes que seguir derecho. Sígueme, hazme caso. Haz lo que te dije cuando llegues a casa. Camina más rápido. Por qué tienes mala cara? Qué molesta eres, siempre con mala cara, ni siquiera hablas, por qué no hablas? Olvídalo y camina más rápido, no tengo tiempo.
Caminaba frente a ella, sin embargo aún así podría escuchar sus críticas a un kilometro de distancia, es así como agotador, como acaba-con-mi-sufrimiento-ya-por-favor.
¿Qué me quedaba por hacer? Tengo la costumbre de escuchar eso, pero a veces se me confunden las voces
-Empújala
-Vamos, empújala hacia la calle, hazlo.
Cielos, necesito mis auriculares sonando con My Chemical Romance en este momento.
Seguí derecho por la vereda atiborrada de gente que caminaba como hormigas en un día nublado(porque saben que lloverá, saben que se acabará el tiempo de salir y tendrán que encerrarse. Solas, solo teniéndose las unas a las otras), y me detuve a mitad de cuadra.
"Es hermoso" pensé. "No es para tí, estas gorda" me dijieron.
Un vestido yacía en la vidriera, colgando del maniquí tan perfectamente que parecía puesto allí para mí. Azul francia, un adorno asemejando un cinturón negro bajo el busto y en la parte de los hombros hecho con tela de encaje negro. Era perfecto, era lo único que quería, y era lo único que no obtendría.
Y ahí estaba yo. Reprochándome la vida mal vivida. Gracias a que todas las chicas de mi edad ya tenían novio y habían tenido su primera experiencia sexual. Pero ahí me encontraba yo. Encerrada en mi cuarto, acostada en la cama. Sin nada que hacer. Envidiando a esas chicas que salían de fiestas toda la noche. Aunque había comenzado la universidad aun esperaba que mi vida me diera un giro de 180°. SI. Así es. Es que tan difícil era poder salir de noche. Tiré mis brazos a los lados en forma de queja. Suspiré mientras podía escuchar la voz de mi madre en el pasillo cantando algún coro de la iglesia. ¿Por qué tenía que ser hija única? Lo digo por ser la única mujer ''mayor'' de sus hijos. Porqué claro que también existía mi hermanito que aun estaba en su colegio.
-¡___!- escuché que mi madre decía. Volteé los ojos. Me levanté de la cama y camine rápido a la puerta para así abrirla y mirarle.
-Sí, dime.- le dije mirándola.
-Deberías salir de tu cuarto e ir a ver si los vecinos tienen una hija para que sea tu amiga.- me dijo y bajo las escaleras, entre otra vez a mi cuarto y cerré la puerta.
''Si claro madre, ya mismo voy a ir de puerta en puerta preguntando si tienen una hija que pueda ser mi amiga'' rodeé los ojos. Y me tire en la cama otra vez.
A penas y superaba el hecho de que éramos nuevos en la manzana, o 'vecindario' como lo decía mi madre. Sin amigos, sin novio, sin nada. Así estaba. Y todo por el ascenso de mi padre de trabajo.
Saqué mi Ipod y puse mis auriculares. La música comenzó a sonar mientras yo cerraba mis ojos e imaginaba una vida perfecta. Con el chico perfecto. Con las amistades perfectas.
Sin embargo mi anterior amiga que según tenía el don de ver el futuro dijo que ''mi vida dará un giro de 180° y todo por causa de un chico'', así que desde ese entonces... no me puedo sacar eso de la mente, y preferiría que ese ''giro'' sucediera lo antes posible. Ya y hasta quería conocer