Sinopsis:
Tenía varias opciones… como, amarlo, quererlo, recordarlo, cumplirle a él. Pero elegí las que más me afectarían: conocerlo, tratarlo, quererlo, amarlo, hacer un juramento, dejarlo, olvidarlo, y regresar.
Una promesa que duró unos cuantos años. No creí volver a verlo y fallé a mi juramento. Al igual que él, al menos eso creo. Ambos crecimos y nos olvidamos de nosotros mismos.
Esos seis meses que pasé en Holmes Chapel, fueron inolvidables. Pero lo bueno dura poco.
“No podía soportar verlo sufrir mientras yo tenía que irme. Le había prometido que mi iría al final del año, tomaría el avión y regresaría en seis meses. ¡Maldita sea! Odiaba mi situación familiar, tantas custodias, una vida sin poder establecerme, odiaba tener que despedirme siempre.
— ¿Me prometes que jamás me olvidarás?— dijo él mirándome a los ojos. Lo miré a los ojos deseando detener el tiempo y huir con él.
— Lo prometo… ¿Me prometes que me esperarás?— pregunté aferrándome a sus brazos, solo su promesa m
La última vez que lo vi, me prometió que regresaría, que enmendaría las cosas. Su ancha espalda se movilizaba entre la multitud de familiares anhelantes de volver a ver a los viajeros, pero lo único que yo sentía era como mi corazón se resquebrajaba en mil pedazos con su partida.
Los millones de recuerdos llegaron a mi mente justo en el momento en el que besó mi frente. Recuerdo las arrugas de sus ojos, jurando que por lo que más anhelara, no sería la última vez que nos viéramos.
Pero en el fondo yo sabía que era demasiado tarde, demasiado pronto, demasiado efímero: yo no sería parte de su vida, aunque él ciertamente fuese parte de mi destino.