Desde que nos volvimos cercano siempre supe que la posibilidad de que Daryl se fijara en mí como algo más que la hermana menor de su amigo era prácticamente nula. Siempre me vió como una chiquilla inmadura, la pequeña Grimes que lo seguía a todos lados y quizá, si el destino no nos hubiese separado en nuestro peor momento, yo jamás hubiese terminado por aceptar que entre nosotros solo podía existir una amistad. Pero si ese era el caso, ¿por qué ahora buscaba cualquier escusa para estar cerca de mí? ¿Por qué su mano parecía encontrar la forma de rozar la mía cuando nadie miraba? ¿Acaso lo que mis ojos veían era rubor en sus mejillas cuando le sonreía? Mí nombre es Verónica Grimes, tenía 18 años cuando el apocalipsis golpeó el mundo y conocí al amor de mí vida. Esta es mí historia.
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