Sonrisa de cristal

Sonrisa de cristal

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1... 2… Acción. Brisa suspiró y abrió sus ojos lentamente creyendo que asi, aunque fuera por milagro estaria en otro lugar que no fuera esa pieza oscura. Sabía lo que pasaría,lo que debia hacer. Un anciano de aspecto sucio entró a la pequeña habitación y se quitó su traje de oficina. Ella, asqueada cerro los ojos quitando su bata, recordando paisajes verdes y tiempos en que la ciudad tenia un aspecto más dulce e inocente. Brisa era una chica madura, pero desconsolada. Sus ojos perdidos reflejaban el miedo de su alma, era una niña insegura de 14 años. Era una mujercita que tenia un cuerpo que la destacaba de las demas niñas de su edad, y eso la hacia conseguir muchas miradas. Sin embargo, su solitaria vida sufre un quiebre al darse cuenta de que su madre esta a un paso de morir por un posible tercer y faltal paro al corazón. Es entonces cuando decide cambiar su vida hacia un nuevo rumbo, ser prostituta. Sólo asi podrá conseguir el dinero para su madre antes de que sea tarde.
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Aciago

A veces, la vida duele más de lo que las palabras pueden explicar. Ella lo sabía bien. Cada mañana era una lucha contra sus propios pensamientos, una guerra silenciosa en la que siempre salía herida. La ansiedad la estrangulaba desde dentro, y el mundo a su alrededor parecía indiferente. Nadie imaginaba que detrás de su mirada vacía se escondía un infierno: el monstruo que vivía bajo el mismo techo, le había robado la inocencia y la calma. Una tarde, todo colapsó. En medio de un ataque de pánico en los pasillos del instituto, cayó al suelo temblando, incapaz de respirar. Un chico de mirada intensa y silenciosa, que no dijo nada pero se arrodilló a su lado y le sostuvo la mano. Había algo en él... una oscuridad parecida a la suya. Lo que no sabía era que aquel desconocido no era cualquier chico Cargaba con sus propios demonios, cicatrices invisibles que lo hacían diferente a todos los demás. Y sin saber por qué, decidió que quería ayudarla. Porque a veces, las almas rotas se reconocen entre sí.

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