México, de ahí vengo yo y toda mi familia, nunca me queje tener pan del día de ayer,era algo normal.
La gente de mi pueblo comenzó a irse. Hombres dejaban mujeres y niños solos, con la esperanza de traer un mejor vida. Nunca tome importancia al hecho de que se fueran, según yo era algo "normal".
No fue hasta un noviembre 4 que mi padre, después de un cansado día de cosecha, nos cayo con esa noticia como un camión de 2 toneladas.
- Niños, agarren lo que puedan.
Mi madre se veía triste, agitada, preocupada. Tenía una bolsa con varios sándwiches y fruta.
Seguimos la orden y entramos a la camioneta de mi padre, que tenía varias botellas de agua y hielo.
Viajamos en auto por varias horas, diría que un día y medio. Un día y medio fuera de mi hogar, un día y medio sin tener idea de a donde íbamos, después de tanto tiempo en una camioneta y varias paradas al baño llegamos a un lugar desértico, donde un hombre de aspecto sucio y cansado le pidió a mi papá una cantidad enorme de dinero, él se lo dio y acto seguido entramos a un camión de carga junto a otras 9 personas sin contar los bebés.
El oxígeno era poco, no tenía noción del tiempo, tenía calor, hambre y sed, sin embargo mi mamá me dijo que no comentará nada de la comida.
Me tomo mucho darme cuenta de que pasaba, estábamos cruzando ilegalmente la frontera. Los íbamos para el otro lado, donde el compadre de mi papá le ofreció un trabajo pagado en dolares.
Me sentí asustada y molesta, nadie nos dijo nada, mi hermanito tenía apenas 4, lo tuve en mis brazos hasta que estos dejaron de responder. Saltábamos baches grandes, no nos dejaban salir a respirar y cada hora y media nos dejaban salir a hacer nuestras necesidades, teníamos 10 min, si nos tardábamos más, nos dejaban.
Vi morir a 3 personas de la tercera edad, no dejaban que les llorarán a sus muertos, los lanzaban del camión, fuera del camino y seguían como si nada hubiese pasado.