Una vez leí que estamos hechos de recuerdos.
Yo estoy lleno de ellos. Los tengo de todo tipo: tristes, felices, amargos, simpáticos, oscuros, luminosos...Pero, principalmente, mi mente se empeña en mantener desempolvados y reproducir constantemente aquellos relacionados contigo.
Y hoy, nosotros dos, somos solamente recuerdos, porque te fuiste Harry.
Y volviste.
Volviste sin verme.
Así que sólo soy un ser gris y desdibujado, que vive a través de tus recuerdos y le cuesta salir adelante.
Pero respiro y continúo, con la esperanza de irme de este lugar de mierda y empezar de cero.
Entonces tu fijas tus ojos verdes, nuevamente, sobre los míos, y me doy cuenta de que jamás dejé de pertenecerte porque guardo demasiado de ti en mí. Y mi corazón es un iluso idiota que se vuelve ingrávido cada vez que te veo. Pero tu mirada pasa de largo, como siempre has pasado tú de mí.
Y aunque también leí por ahí que jamás debes dejar ir a lo que verdaderamente amas; soltaré el amarre y liberaré nuestros recuerdos, porque no puedo retener aquello que amo pero que no quiso permanecer a mi lado.
¿Y cómo dejar ir algo que ni siquiera me pertenece?
Pero lo intento y lo seguiré intentando fuertemente.
Quizá me permita retener de contrabando algún que otro recuerdo, para atesorar y rememorar en años venideros, para cuando ya haya logrado, pasar yo de ti, y seas solamente un recuerdo agridulce para saborear alguna que otra noche de nostalgia.