Blanca Nieves y el Cazador
Había una vez, en un invierno helado una reina que estaba admirando la nevada, cuando vio una rosa en flor que desafiaba el frío. Al tratar de tocarla, se pinchó el dedo y le brotaron tres gotas de sangre. El rojo era tan intenso sobre el blanco que pensó-"Ojalá tuviera una hija blanca como la nieve, con labios rojos como la sangre, y la misma fuerza de esta rosa". AU