Siempre terminamos enfrentando nuestros peores miedos, siempre terminamos viéndonos cara a cara con nuestros demonios, y tenemos que enfrentarlos y tenemos que vencerlos.
Incluso cuando no sabíamos que existían.
Sin pensar en lo que era, simplemente intentamos huir lo más lejos posible. Nada podíamos hacer para sobrevivir, muchas veces solo queda esperar la muerte.