La humanidad ha sobrevivido hasta hoy a pesar de si misma. Todo lo creado es perfecto, perfecto en su imperfección la anomalia de los seres humanos va mucho más allá de los límites. El cuerpo humano es denso, pesado, muchas veces duele, está muy presente, por esos muchos humanos piensan o creen que son su cuerpo.
Todos fimos elegidos por nuestra capacidad y es innegable, las tenemos, casi sin dificutad todos llevamos a cabo nuestro propósito. Si alguien tiene sed ¿cuál es la soución del problema? Como se explica entonces que alguien derrame agrede el agua que calmaría su sed, ¿cómo entender que alguien cierre sus propias manos la celda que lo aprisiona? No todos triunfan cuando triunfan, ni todos fracasan cuando fracasan cuando fracasan, no todos son felices cuando sonrien ni todos se sienten tristes cuando lloran.
Nosotros no miramos el talento, a veces destruimos y es dificil entender a una especia que se cura del dolor creando más dolor, dificil es evitar la muerte cuanto la vida no vale nada, vivimos quizá la muerte en vida.
Nos sentimos en entidades separadas de los demás, no sabemos que somos parte de un todo, no sabemos que lo que jiramos es reflejo de nosotros.
Los que yo veo en ti no eres tu soy yo, lo que te hago a vos me lo hago a mi, la herida que te lo cuasó me la causó a mi, cuando siento odio por vos, no es a vos a quien te odio si no que es a mi. Odio la parte d emi que se refleja en vos, cuando te amo; amo ese que soy con tu amor, cuando te cuido; me cuido a mi misma, cuando me hacen daño te hago daño.
Lo que duele de éste planeta es la crueldad hacia los demás que en definitiva es crueldad hacía uno mismo, si odiamos, rechazamos, y despreciamos es por que nos odiamos, lastimamos por que no podemos sanar nuestras heridas, el que odia mucho, se odia mucho y el que ama al otro se ama a si mismo y así es la mejor forma de amarse.
Eros, ¿dónde yace el antídoto factible contra el veneno que causa un amor no correspondido?
Ella, enamorada de las primaveras, un alma ingenua, amante de la ventura, curiosa hacia la vida. Su nombre es el capullo de la rosa que no ha visto tormenta alguna, sólo un plácido mar sin olas. Es magia, es tormenta, la perfecta mezcla entre la locura y la cordura.
Él, tan único e inigualable, aquel que se podría alegar es el amante sempiterno que toda enamorada del romance anhela encontrar. A pesar de sus espinas, conquistarla logró, mas un vil plan a cabo llevó. Raptó el alma de su conquista haciéndola prisionera en sus manos, y ahí la hizo víctima de una y mil torturas, las cuales hipócritamente él decía eran en nombre del amor.
¿Acaso seré convaleciente de tu amor mientras el aliento de la vida en mí persista?
40 semanas donde el recuerdo de una pasión macabra y la vez vehemente germinó. Donde los latidos de 40 poesías apasionadas dedican sus rimas a una historia olvidada, comentando lo vivido, el futuro no conocido y aquellos sentimientos ante el prójimo escondidos. Escupiendo sus anhelos, sin ego ni prohibiciones, desahogando su alma hasta que un día, cuando el adiós le acaricie, pueda hallar sosiego sin condiciones.
Allí, donde no se consumó el amor mas sí la pasión, donde las lágrimas eran incesantes pero a pesar del dolor cada encuentro la hacía sentir viva. Allí, donde fue desdichada y a la vez amada. En esos meses donde no amaron dos sino uno, su alma permanece raptada.