Comenzó como un capricho. Una noche sin promesas. Después otra. Y otra más. Se dijeron que era piel, que era impulso, que era poder jugando a provocarse. Nunca imaginaron que lo más peligroso no sería ser descubiertos... sino empezar a importarles cuando todo a su alrededor ya estaba roto. Porque algunas historias no empiezan con amor. Empiezan con heridas. 🍷
More details