Dicen que los amores verdaderos los detectas cuando los ves, y que una vez que encuentras el tuyo estará allí para siempre, que el amor te golpeara como un luchador a su oponente, dejándote sin aire; que en ese instante el tiempo se detendrá y solo estarán tú y esa persona.
Pues mi historia es un poco diferente. Mi amor verdadero no fue tan implícito, de hecho fue un maldito imbécil y arrogante, pero aun así lo ame, o bueno después de un tiempo, más de lo que alguna vez he amado y amaré, al igual que él.
Cuando lo conocí literalmente quería tomar su cabeza, sacarla de su cuerpo y ponerla en el microondas.
El chico supo ganarme de una manera increíble, y sin necesidad de cambiar quien era, aunque le tomó su tiempo.
Ese año siempre lo preservare y cuidaré en mi mente, como lo qué fue, el mejor de todos.
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