Sara prometió que no lloraría el día de su boda. Y sin embargo allí estaba, con las lágrimas acumulándose en sus ojos ante la visión de Emily caminando lentamente hacia el altar. Sara nunca pensó que alguna vez fuera a conocer a una persona capaz de acelerar los latidos de su corazón y de hacerla desear el romance que durante tanto tiempo había rechazado. En ese momento, mientras observaba a Emily Graham dedicarle una brillante sonrisa, Sara se permitió tener esperanza. Se permitió pensar que tal vez ellas sí tendrían su final feliz. (Secuela de The horror of our love y Letters of love and dead)
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