
La vida puede ser muy monótona, pero llega el momento en que la rutina desaparece y el descontrol se adueña de cada acción, de cada acontecimiento. Y ahí es cuando valoras esos momentos de tranquilidad, esos momentos en los que no tenías nada más que hacer aparte de estar mirando la pared trantando de encontran cualquier anormalidad o error en la pintura. Pero, ¿qué puedes hacer cuando el destino ya dio punto final a la monotonía en tú vida? La respuesta es nada, sólo te queda extrañar la tranquilidad y añorar con fervor su ansiado regreso.Seluruh Hak Cipta Dilindungi Undang-Undang