Hoy en día, la actualidad ha cambiado la mente de los niños... ¿Qué, a qué me refiero? A que la tecnología ha progresado de una manera sorprendente; tanto ha sido su avance que los niños de ahora ya saben cómo manejar un móvil, una tablet, una computadora, etc. Pero ¿Dónde ha quedado la imaginación? Los niños necesitan soñar, ver cosas fantásticas, creer en lo inimaginable; porque así es como se crean las cosas del mañana.
Arañas que caen del cielo, caminos cubiertos con pintura, nieve y ceniza; bosques en lo más profundo del mundo, espíritus del desierto, manchas de tinta en el cielo... Sin duda las posibilidades son infinitas. Hay que dejarnos llevar por el tic tac del reloj, dejar que el sonido nos controle, concentrarnos; y ver qué tan lejos puede llegar nuestra imaginación. Somos capaces de creer en maravillas, de imaginar senderos, lugares, personas y sobre todo, formar en nuestros pensamientos un nuevo universo, que esté sumergido en nuestras propias creaciones. El mundo que nosotros vemos es muy diferente al que tú puedes imaginar dentro de ti. Los niños necesitan eso, pero no solamente ellos; los jóvenes, adultos, ancianos, ellos lo necesitan porque ¿Qué sería del mundo si no existiera la fantasía?
*Historia ganadora de los premios Escritores de Robles en primer lugar de fantasía.
Este es mi libro de relatos y poemas (independientes uno del otro) "Universo Lilu", espero sea de su agrado.
Les recomiendo que los relatos que tienen música en la multimedia los lean mientras escuchan la canción, pues queda mejor.
Lin Yi, un trabajador de oficina muy trabajador, murió una noche por exceso de trabajo. Cuando abrió los ojos de nuevo, se encontró en el cuerpo de un personaje que había sido carne de cañón y que había sido casado con un magnate como parte de una alianza comercial entre dos familias adineradas.
En este matrimonio, Lin Yi era prácticamente invisible. Su dominante marido nunca volvía a casa, dejándole sólo una asignación mensual de cinco millones de yuanes.
Lin Yi: ¡Qué buena oferta! ¡Es hora de vivir la vida como un adicto al sofá!
Aparte de eso, Lin Yi también tenía un hijastro llamado Huo Mianmian, un niño de tres años que era pequeño, suave y hermosamente refinado. Sin embargo, el niño generalmente era muy tranquilo y cauteloso con los demás, no se acercaba fácilmente a nadie.
Lin Yi no tenía que preocuparse por criar al niño, disfrutaba de su nueva libertad, su única preocupación era cómo gastar su dinero.
Cuando estaba feliz, compraba un inmueble comercial; cuando no estaba feliz, un coche deportivo...