Elisabeth pasó dos años en coma soñando con un chico perfecto: su ángel personal, guapo, dulce y con un talento especial para sacarla de todos sus líos emocionales. Despierta con el corazón revuelto y una misión clara: encontrar al chico de sus sueños... literalmente. Pero cuando por fin lo encuentra, descubre que en la vida real es un desastre con patas: sarcástico, borde y alérgico a las emociones (y al parecer, también a los abrazos). Él dice que no la conoce. Ella dice que sí. ¿Y si el cielo se equivocó de ángel?
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