Hacía frio, llovía, y yo estaba allí, mi abrigo no era el mismo, estaba sucio, desgastado ya no me abrigaba igual que antes.
Temblaba mientras veía a la gente ingresar al aeropuerto. Había de todo tipo, los envidiaba, envidiaba su felicidad, había niñas quejándose y padres que cumplían sus caprichos, parejas despidiéndose, y apasionados reencuentros, yo los observaba, a lo lejos, sola, queriendo ser como ellos, queriendo tener una vida mejor, con felicidad, una familia, un trabajo digno, comida todos los días, pero no, mi vida no era nada de eso.