Story cover for I'm Einstein by MisteryDarling
I'm Einstein
  • WpView
    MGA BUMASA 33
  • WpVote
    Mga Boto 1
  • WpPart
    Mga Parte 2
  • WpView
    MGA BUMASA 33
  • WpVote
    Mga Boto 1
  • WpPart
    Mga Parte 2
Ongoing, Unang na-publish Aug 29, 2015
- ¿Quién se parte la nariz saltando a la comba? - dijo el estúpido de Nick negando con la cabeza visiblemente diverto - Levanta la cabeza o te mancharás toda la ropa - rió e hice caso, muy a mi pesar, a lo que dijo.

- El deporte no se me da bien. Además no me he partido la nariz, sólo me sangra - me quejé sintiendo el amargo sabor de la sangre que llegó a mi boca por mis desafortunados sorbidos -. ¿Para qué sirve el deporte?

- No sé.... quizás para correr de unos atracadores, defenderte, para no ahogarse, no cansarse con facilidad. En fin, para nada - sonrió irónico y rodé los ojos con suspicacia. Dichoso Nick, dichoso y perfecto Nick.

- Soy Einstein, como tú me llamas. No Usain Bolt - sentí un húmedo pañuelo limpiar por encima de mis boca. Seguí con la mirada cada uno de sus actos y mi respiración se empezó a agitar cuando su dedo meñique acarició por un segundo mi labio inferior.

- No sabía que Einstein carecía de capacidad para saltar por encima de un cuerda- se burló.
All Rights Reserved
Sign up to add I'm Einstein to your library and receive updates
o
#169solitaria
Mga Alituntunin ng Nilalaman
Magugustuhan mo rin ang
London Boy  ni Charlottee32y
36 mga parte Ongoing
Las historias de amor siempre inician con un un había una vez, pero nuestra historia no fue así, todo fue un completo caos. Siempre había sido un simple espectador. Lando creció con la Fórmula 1 como su religión, siguiendo cada carrera con la devoción de un verdadero fanático. No importaba la pista, la hora ni el país, él siempre estaba ahí, frente a la pantalla, viviendo cada adelantamiento y cada victoria como si fueran suyas. Y si había un piloto que le robaba el aliento, ese era Max Verstappen. Era ridículo, lo sabía. Max ni siquiera sabía que él existía, y probablemente nunca lo haría. Para él, Max era una estrella inalcanzable, alguien que solo podía admirar a la distancia. Hasta que, una noche, sus amigos cambiaron todo con un reto absurdo. -Solo mándale un mensaje -dijo Charlotte con una sonrisa traviesa. -¿Y qué le voy a decir? ¿Hola, Max, me encantas, por favor dime que me amas? -bufó Lando, cruzándose de brazos. -No seas dramático -se rió Maguie-. Solo dile algo normal. No va a responder igual, así que, ¿qué pierdes? -Exacto -apoyó Esteban-. Un mensaje y te dejas de rodeos. Era una tontería, pero el reto ya estaba hecho. Así que, con los dedos temblorosos, Lando escribió un mensaje rápido y lo envió sin pensarlo demasiado. Cuando la pantalla mostró el "visto", casi se cayó de la silla. Y cuando la respuesta de Max apareció segundos después, su vida cambió para siempre. Las historias de amor siempre terminan en un felices por siempre, pero ¿nuestra historia tendrá ese final?
Una historia un tanto particular ni lamonanegrayazul
6 mga parte Kumpleto
- A mí ese Óscar me parece un hombre muy arrogante y engreído, según lo que he escuchado sobre él - dije, gesticulando con entusiasmo. George y Max comenzaron a hacer señas raras entre ellos, pero no les presté atención. Estaba demasiado concentrado en expresar mi opinión. Así que seguí: - En fin, se aburre y se va a jugar al explorador a Australia, luego se cansa de eso y decide correr en grandes premios. Y, cuando se vuelve a aburrir, regresa a Inglaterra para jugar al jefe en la empresa familiar. Noté cómo George se ponía cada vez más nervioso, y Max me miraba con cara de "cállate ya", pero decidí ignorarlos. ¿En serio eran tan Team Óscar que no soportaban escuchar unas verdades? - Para ellos la vida es fácil, chicos. - Tengo mucha hambre, ¿ustedes no? - pregunté, intentando cambiar de tema al notar que no recibía ninguna respuesta. Pero ellos seguían ahí, levantando las cejas y moviendo los ojos como si quisieran que notara algo detrás de mí. - ¿Qué era lo que les estaba diciendo? - traté de retomar la conversación, confundido. - Ah, sí. ¿Quién es Óscar? Ni lo conozco. Va a ser mi jefe y no lo he visto ni una sola vez desde que llegué. Soy practicante, pero eso no importa. Como seres humanos, todos somos iguales... Max, incapaz de contenerse, soltó un "¡Cállate!" entre dientes, tan bajo que apenas lo escuché. Y fue en ese momento cuando lo supe. Todo mi cuerpo se tensó, como si el aire a mi alrededor se hubiera congelado. - Lo tengo detrás de mí, ¿cierto? Otro borrador que tenía guardado de Landoscar, este más divertido
Lo Que No Supe Cuidar ni AshleyMoa
1 parte Kumpleto
Durante años, Lando y Max fueron inseparables. Dentro y fuera de la pista, compartían algo más que la adrenalina de las carreras: una relación que nació entre risas, complicidades y secretos en los paddocks. Pero el ego de Max... ese maldito ego, siempre lo arruinaba todo. Max no sabía cómo amar sin competir. Tenía que ganar en todo: en la pista, en las discusiones, incluso en el cariño. Lando, al principio, aguantaba. Siempre tan dulce, tan paciente. Pero hasta la ternura se cansa de los gritos, de los celos, de las palabras que cortan como cuchillas. "Solo eres un niño mimado con una sonrisa bonita. Sin mí no serías nada", fue una de las últimas frases que Max le lanzó una noche en Mónaco. Lando, con los ojos brillantes pero secos, simplemente se fue. Y esta vez no volvió. Meses pasaron, luego un año. Max seguía con su vida... o eso decía. Corría, ganaba, sonreía para las cámaras. Pero en el fondo, algo faltaba. No lo quería admitir. Hasta que lo vio. Lando, en una cena benéfica en Londres, sonriendo de verdad. A su lado, un tipo alto, de barba prolija y lentes. No era piloto. No tenía idea de motores ni banderas amarillas. Era profesor de historia del arte en una universidad. Se llamaba Alex. Y hacía reír a Lando como Max nunca supo hacerlo. La primera vez que Max los vio tomados de la mano, sintió una punzada. No era solo celos. Era pérdida. Era darse cuenta que lo que una vez fue suyo, ya no le pertenecía. Y lo peor: Lando no lo miraba con rencor. Lo miraba como se mira a un recuerdo... uno que ya no duele. Intentó acercarse. -Lando... podemos hablar? -le dijo en un evento, con la voz más suave que jamás había usado. Lando le sonrió, educado, distante. -Claro, Max. ¿Qué necesitas? Ese "¿Qué necesitas?" lo mató. Ya no había amor, ni dolor, ni siquiera rabia. Solo cortesía. Y Max se quedó ahí, viendo cómo Lando se alejaba, tomado de la mano de alguien que no necesitaba saber de Fórmula 1 para amarlo bien.
Magugustuhan mo rin ang
Slide 1 of 9
Kiss me ; Landoscar  cover
London Boy  cover
Enamorándome de mi mejor amigo cover
Now that we don't talk || Oscar Piastri  cover
'B.I.T.C.H.' (One Direction & Tu) cover
Es mejor hacer el amor que la guerra cover
Amor por Acuerdo cover
Una historia un tanto particular cover
Lo Que No Supe Cuidar cover

Kiss me ; Landoscar

31 parte Kumpleto

Dicen que el amor llega cuando menos lo esperas... o cuando ves a tu compañero de equipo sonriéndole bonito a otro piloto. Para Lando Norris, la Fórmula 1 era pura adrenalina, estrategias, y un montón de entrevistas donde no podía decir lo que realmente pensaba. Pero todo cambia cuando ve a Oscar Piastri, el piloto calladito, tímido y de mirada tranquila, reír con Yuki Tsunoda como si no existiera nadie más en el mundo. Y en ese instante, algo dentro de Lando hace "click". Y no fue el motor. Lo que empieza como una simple curiosidad se transforma en un enamoramiento a fuego lento -de esos que te hacen decir puras tonterías, buscar pretextos para quedarte un ratito más, y sentir mariposas cada vez que alguien te mira con esos ojitos de venado asustado. Pero Oscar, el serio, el calladito, el que apenas y habla en las reuniones, no está listo para que lo vean. Mucho menos para que Lando, el descarado del paddock, lo mire como si fuera lo único que importa en el mundo. Entre circuitos, entrenamientos, celos disfrazados de bromas, y un montón de momentos que se sienten más íntimos que un podio... estos dos aprenderán que el amor no siempre grita: a veces susurra, a veces se esconde, y a veces llega en forma de una sonrisa tímida y un "¿ya comiste?".