"Soy una persona cuya vida se resume en el "y si...". Pero no un "y si..." valiente, atrevido, en el que lo acabas arriesgando todo por un "¿ Y si sí?". El "y si..." en el que yo creo es en el "¿y si no?". No se si me habéis entendido, o por el contrario pensáis que estoy loca, que de hecho no andaríais muy equivocados.
La cuestión es que alguien me dijo una vez la siguiente frase: "cuando sientas que algo te supera, sólo tienes que hacerte 4 preguntas: ¿Por qué? ¿Por qué no? ¿Por qué yo no? ¿Por qué yo no ahora?" Y a lo que voy es que yo soy de esa clase de personas que contestaría un "porque no" rotundo a la primera pregunta, y pensaría que la persona que ha dicho semejante tontería tiene una gran patada en la boca, y lo haría, queridos amigos, si no fuese porque el que me dijo esa frase es alguien a quien quiero mucho, pero esa es otra historia.
Sí gente, lo habéis adivinado: aquí la amiga es "algo" negativa. Y nunca me ha ido mal siendo así. Tú no crees en finales felices y un mundo de color de rosa, y no te acabará doliendo cuando nada de eso pase. Hasta ahora pensaba que era una buena técnica.
Sólo te das cuenta de la estupidez que estás cometiendo cuando finalmente ves que gracias a, llámalo cobardía, miedo, o simplemente estupidez, has perdido algo que podría haber sido lo más bonito de tu vida, aunque suene realmente cursi.
"Nunca te quedes con las ganas, no hay nada peor que arrepentirse de no haber hecho algo que pudiste hacer pero no te llegaste a atrever" me dijo la misma persona de la frase anterior, mucho después de haber pasado de su primer consejo. Y mi mentalidad negativa no me dejó hacerle caso. Y esto, mis queridos lectores, ha sido hasta ahora uno de los peores errores de mi vida, sin solución... o eso creo."
Esta historia-que no es más que vida en puño y letra- está dedicada para todas esas personas que, como yo, han dejado pasar muchas oportunidades en la vida por simple vergüenza o timidez.
M.A
Yo nunca pedí esto.
Nunca lo pedí, no lo deseé, ni lo imaginé... Estaba bien como estaba antes.
Podía con cualquier cosa que se me venga encima, solo forzaba una sonrisa, decía cualquier tontería que se me venga a la mente, y voilá! Mi vida era... No diré que buena, pero tampoco era tan dramática.
Me considero una persona directa, no dejaré de serlo.
Mi vida era un asco, pero al menos no dependía de alguien para ser feliz. No lo había sido, no lo era. Al menos no conocía de lo que me perdía.
Pero, ahora, ¿por qué tuvo que acercarse? ¿Por qué insistió? ¿Por qué me ayudó? ¿Por qué dejé que me importase?...
¿Por qué me quejé quererle?
//ADVERTENCIAS: (+15)
-Lenguaje soez.
-Temas serios (violencia, personajes que se cortan, entre otros).