Story cover for Musas. by entre_laureles
Musas.
  • WpView
    LECTURAS 139
  • WpVote
    Votos 3
  • WpPart
    Partes 4
  • WpView
    LECTURAS 139
  • WpVote
    Votos 3
  • WpPart
    Partes 4
Continúa, Has publicado sep 05, 2015
Tenía palabras escritas en algún lugar entre las bolsas de sus ojos y sus pestañas. Se empeñaba en deshojarse en noches, en vez de estaciones, lo que le hacía perder el tiempo a deshoras. Tenía cruces en el calendario y solo celebraba mártires. Cerraba sus ojos esperando nada nuevo y alguna que otra vez pensando en no amanecer. Tenía brazos largos y dedos finos que le hacían un entramado de nervios. Sus raíces eran tan profundas como su corteza dura. Tenía un nido de avispas haciendo casa en él y éstas lo podrían, sacándole las ganas de vida y la esperanza de su savia. Tenía madera de cenicero, un tramo de heridas dispersas bajándole en zig-zag y unos recovecos que daban directo al fondo, donde él siempre se ponía a jugar.
Podría decir que él mismo era su alfa y omega, pero le estaría quitando toda aquella lluvia de polvos que atravesamos y que le volvía poeta.
Todos los derechos reservados
Regístrate para añadir Musas. a tu biblioteca y recibir actualizaciones
O
#79muse
Pautas de Contenido
Quizás también te guste
SOMBRAS DE DESEO (2) EXTASIS de AngelaBolat
22 partes Continúa
Alexander Russo ¿Cómo explicar que una sola nota puede durar cinco minutos... o treinta? ¿Cómo entender que una canción, una simple melodía, ha seguido sonando sin cesar durante cinco años? ¿Y por qué se repite? ¿Por qué no termina nunca? Fácil. Porque esa canción, esa melodía que me enloquece y me asfixia, lleva tu nombre. Pero no te muestra como yo deseo. No como quiero que seas. ⋅•⋅⊰∙∘☽༓☾∘∙⊱⋅•⋅ Los susurros que viajaban con la tentación fueron silenciados. Pero, como cada medianoche... todo vuelve a arder. Aquel mar oscuro, profundo como un zafiro maldito... Aquella esmeralda recién nacida, ahora opaca... ¿Fueron ambos devorados como bosques consumidos por el fuego? Cuando el deseo manda y la tentación gobierna, las lágrimas ya no son agua: son cuchillas que cortan en silencio. Cuchillas de doble filo. Como una moneda lanzada por el destino. Como un veneno que no se nota hasta que es tarde. Como la sangre que se espesa con el peso de cada pecado. ¿Un amor nacido del deber? Tal vez esa fue su maldición. Quizás... Nunca debieron cruzarse. Las consecuencias no piden permiso. El dolor se instala. No se despide. Pero el deseo... El deseo siempre sobrevive. Sobrevive en las cenizas que aún arden. Donde el pecado deja cicatrices. Donde la muerte deja marcas. Y donde el ave fénix... aún se retuerce antes de renacer. Le decimos adiós a la tentación. Adiós a los susurros envueltos en fuego. Para abrirle paso al Deseo. Un lugar donde el frío y el calor no se oponen... se abrazan. Donde nacen pasiones nuevas, delirios más oscuros, y juegos que queman desde el alma. Allí donde los personajes se esconden bajo sombras, haciendo trabajos que jamás verán la luz. Esa medianoche, la que todos temen, volverá con nuevas mentiras... nuevos susurros... Pero esta vez, en un lugar distinto. Con un nuevo juguete. Con una nueva joya.
Quizás también te guste
Slide 1 of 10
CUANDO TE CONOCÍ. (EN OTOÑO) cover
Efímero cover
SOMBRAS DE DESEO (2) EXTASIS cover
Simplemente amigos  cover
Arritmia  cover
Mi destino eres tú cover
"La Sombra del Dolor" cover
Cautiva cover
Suspiro de un corazón cover
POETA MALDITO  cover

CUANDO TE CONOCÍ. (EN OTOÑO)

22 partes Continúa Contenido adulto

En el instante en que sus ojos se cruzaron con los míos, supe que estaba condenada. Condenada a amarlo, a sucumbir a su embrujo. Su mirada era un abismo sin fondo, un pozo de oscuridad que me atraía inexorablemente. Pero su amor era un veneno dulce, su sonrisa, una promesa de felicidad y dolor. Su voz, un susurro que me hacía temblar. Su contacto, un fuego que me consumía. Y yo, una mariposa atrapada en la llama, incapaz de escapar. ¿Podría escapar de su abrazo mortal, o me rendiría a la pasión que nos consumía? ¿Podría salvarme a mí misma, o me perdería en el laberinto de su locura? Solo sabía que, en ese momento, no podía resistirme. Y así, me dejé caer al precipicio, sin saber si encontraría la salvación o la destrucción, mi destrucción.