Laura era una chica muy vergonzosa que acababa de mudarse a Madrid, y no conocia a nadie, pero quizas alguien haria que su estancia en el nuevo colegio no fuera tan mala como ella pensaba que iba a ser.
Para Laura la vida era pacífica. Ella ignoraba a su curso y tenía gustos muy distintos; ella hacía su vida en paz, hasta que un día su madre llega con una noticia no muy satisfactoria que cambiaría su mundo estudiantil y sentimental.