EL SILENCIO DE DIOS
DESCRIPCIÓN
¿Por qué nos acordamos de Dios, solo cuando nos van mal las cosas, cuando nos detectan una enfermedad incurable, cuando perdemos el trabajo o a una pareja? ¿Quién se acuerda de Dios cuando le van bien las cosas, después de una buena noche de pasión, de una buena fiesta, de una promoción laboral? ¿Por qué mentamos a Dios solo cuando se apagan los motores del avión?
Dios todos los días nos dice cuánto nos ama, pero estamos tan inmersos en nuestra vorágine que no nos percatamos de sus regalos, no aprendemos a escucharlo en el silencio; es curiosos que a mi algunos ateos y agnósticos me piden que rece por ellos cuando tienen algún problema y me da más risa cuando me dicen; seguro que a ti Dios si te escucha.
Llegamos a ver a Dios como un cajero automático, solo queremos sacar y sacar, ¡dame! ¡Dame! ¡Dame! ¡Quiero! ¡Quiero! ¡Quiero!
Si el dinero habla, todos escuchan, si Dios habla, nadie escucha.
¿Quién se para a decir: qué quieres de mi Señor, qué puedo hacer por ti, que quieres que haga por mis hermanos?
Solo hay que tener presente dos cosas:
Si tú hablas, Dios calla, y si tú callas, Dios habla.