Las voces no dejan de susurrarte. Gritas, para poder ahogarlas. Te mantienes despierta, para no soñar. Porque cada vez que lo haces, sueñas que alguien morirá y cuando despiertas se hace realidad.
No entiendes lo que las voces te dicen, pero sabes que si no las escuchas o haces lo que te piden jamás se callaran.
La pregunta es ¿Lo harás?
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